La
Ministra de Educación de Italia dice: “nadie, aun menos un
tribunal europeo impregnado de ideología, lograra arrancarnos nuestra
identidad”. Ver mas información en www.aciprensa.com
¿Ocurrirá también así en España?...
“Varios alcaldes italianos recogieron el rechazo de la ciudadanía
hacia el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que pretende obligar
el retiro de crucifijos de las escuelas públicas del país,
y han adoptado medidas sin precedentes para preservar el símbolo
cristiano.
Según informa el diario Avvenire, el alcalde de Sezzadio en Alejandría,
Pier Luigi Arnera, decidió multar con 500€ a quien remueva
algún crucifijo de un local público.
Arnera explicó que "la exposición del crucifijo, en
lugares distintos a los centros de culto, no afecta a la dignidad de algunos,
porque es una de nuestras referencias culturales". Al mismo tiempo
en Sassuolo y Trapani las autoridades municipales adquirieron decenas
de crucifijos para distribuirlos entre todas las escuelas.
En Montegrotto Terme, Padua, los avisos luminosos que suelen reproducir
mensajes oficiales lucen ahora un crucifijo con la frase "Nosotros
no lo quitamos", y el alcalde de Asís, ha pedido que además
del crucifijo, las oficinas públicas expongan un pesebre.
En Varesotto, un contratista instaló en el patio de su granja una
cruz de seis metros de altura y tres de ancho para mostrar su indignación
por la sentencia de Estrasburgo”.
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El Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo, señaló
que el crucifijo es "signo y emblema de los más grandes valores.
La entrega, la solidaridad, la piedad, la misericordia, y de la fraternidad
universal". Esta medida, en nombre de unos pocos "niega el derecho
de los padres que desean que permanezcan los crucifijos en las escuelas".
"Ayer leíamos que el 84 por ciento de los italianos quiere
mantenerlos y se niega el derecho a la Libertad religiosa de una mayoría,
y se olvidan las raíces cristianas de Europa".
Mons. Asenjo dijo luego que expresada en la figura de Cristo que a todos
nos abraza con los brazos abiertos". "Europa más que
nunca está necesitada ahora de estos valores humanos, por tanto
no puedo sino lamentar esta decisión". Mi deseo sería
que caigan otros que dividen a Europa, como el muro del laicismo, el del
relativismo moral, del desprecio de la vida naciente o en su ocaso, y
el muro del olvido de nuestra propia historia, de las raíces cristianas
de Europa
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